La calidad de la toma de decisiones de los ejecutivos de las empresas impacta fuertemente en la rentabilidad de las mismas. Es por ello que desarrollar competencias conversacionales es una necesidad que se suma a las competencias técnicas requeridas en los puestos de alta responsabilidad. A menudo sucede que estas últimas están muy desarrolladas pero pierden efectividad si no están acompañadas de competencias asociadas a la relación efectiva con otros, como por ejemplo el manejo asertivo de las emociones, donde muchas situaciones emocionales como el enojo, la envidia, los resentimientos, atentan contra la efectividad esperada.

Esta disciplina emergente llega para facilitar los procesos que se desarrollan en los altos niveles de decisión de una empresa, impactando finalmente en la rentabilidad social y económica de la misma.